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Llamado Mundial del Dr. Wayne W. Dyer

Recientemente recibí un mensaje con un “llamado” del Dr. Wayne W. Dyer, el afamado escritor del exitoso libro “Tus Zonas Erróneas” para expandir Amor, Paz y Alegría en el mundo.
Felicidad, Amor, Esperanza, Paz. Foto de  Gisela Giardino.

Felicidad, Amor, Esperanza, Paz. Foto de Gisela Giardino.

Me resultó interesante para compartirlo.
LLAMADO MUNDIAL
Dr. Wayne W. Dyer
A todas las personas que sostienen el deseo y la intención suprema, para que reine permanentemente y de modo definitivo el Amor, la Paz y la Alegría.
Con el fin de ayudar a nuestro Planeta y a todos sus habitantes a dar a luz el Nuevo Mundo, llamamos a todos ‘ los creadores de luz ‘, quienes sientan como nosotros la necesidad de hacer el compromiso de vibrar y sostener permanentemente ese estado en su máxima intensidad.
Esto es urgente para crear el salto cuántico necesario para darnos a luz a nosotros mismos.
Para hacer este compromiso, sólo hay que decir en voz alta

«YO DECRETO, AQUÍ Y AHORA, HACER REINAR PERMANENTEMENTE EL AMOR, LA PAZ Y LA ALEGRÍA, EN MÍ Y ALREDEDOR DE MÍ, PARA MI MÁS ALTO BENEFICIO Y EL MÁS ALTO BENEFICIO DE TODOS “.

Luego es necesario sentir emociones como cuando uno está “enamorado”. Es bueno mantener esta frecuencia de una manera “cuasi obsesiva “, y naturalmente, obrar en consecuencia.
Se pide hacer este compromiso por un mínimo de 21 días para así crear y activar los circuitos neuronales y energéticos necesarios.
Durante estos 21 días, cuanto más veces se repita: “Soy Amor, Paz, Alegría”, sintiendo al mismo tiempo las emociones correspondientes,

manifestándolo en nosotros mismos y en nuestro alrededor, los resultados serán colosales porque un individuo que vive y vibra en alineamiento con la energía optimista y la voluntad de no juzgar a otros, contrapesará la negatividad de 90.000 personas que viven en niveles más bajos de energía. Un individuo que vive y vibra en el alineamiento con la energía de amor y respeto hacia todo cuanto existe, contrapesará la negatividad de 750.000 personas que viven en niveles más bajos de energía.
Un individuo que vive y vibra en el alineamiento con la energía de iluminación, alegría, y paz infinita, contrapesará la negatividad de diez millones de personas que viven en niveles más bajos de energía…
Dr Wayne W. Dyer

TODA LA CREACIÓN AGRADECE POR ADELANTADO TU ENTREGA, QUE TE SERÁ DEVUELTA CENTUPLICADA.

Gracias por compartir esto tan rápidamente como sea posible, y con el máximo número posible de personas.

Cualquier traducción respetando la esencia del contenido, es bienvenida.
Dr. Wayne W. Dyer

El Ciego y la Lámpara

La Parábola del ciego y la lámpara

La Parábola del ciego y la lámpara

Había una vez, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad estaba a oscuras en una noche sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo.

Entonces, le dice: -¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? ¡Si tú no ves!

Entonces, el ciego le responde:

No llevo la lámpara para ver mi camino. Conozco la oscuridad de las calles de memoria…

Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi…

No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Fuente: infoptimismo.

Todos estamos destinados a Brillar

Nuestro más profundo temor…

Nelson Mandela, en su discurso como Presidente de Sudáfrica (1994-1999), pronunció estas palabras del libro de  Marianne Williamson “Regreso al Amor”, que han sido también citadas en películas motivadoras y recomendables, tales como “Coach Carter” (basada en hechos reales) y “Akeellah and the Bee”(conocida en español como “Akeelah contra todos” -aunque en realidad es Akeelah con todos- o como “Akeelah y las letras”)

Nelson Mandela - Todos estamos destinados a Brillar

Nelson Mandela – Todos estamos destinados a Brillar

Nuestro más profundo temor no es ser inadecuados. Nuestro más profundo temor es que somos poderosos sin medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad la que más nos asusta. Nos preguntamos, “¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, con talento o fabuloso? “. En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres un hijo de Dios. Jugar a hacerte pequeño no le sirve al mundo. No hay nada iluminador en que te encojas para que las otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. Todos estamos destinados a brillar, como hacen los niños. Hemos nacido para hacer manifiesta la gloria de Dios que está dentro de nosotros. No está sólo en algunos de nosotros, está en todo el mundo. Y cuando dejamos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Como estamos liberados de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros.

Our deepest fear is not that we are inadequate. Our deepest fear is that we are powerful beyond measure. It is our light, not our darkness that most frightens us. We ask ourselves, ‘Who am I to be brilliant, gorgeous, talented, fabulous?’ Actually, who are you not to be? You are a child of God. Your playing small does not serve the world. There is nothing enlightened about shrinking so that other people won’t feel insecure around you. We are all meant to shine, as children do. We were born to make manifest the glory of God that is within us. It is not just in some of us; it is in everyone. And as we let our own light shine, we unconsciously give other people permission to do the same. As we are liberated from our own fear, our presence automatically liberates others.

Marianne Williamson

Fuente: TranquilizArte.

En busca de nuestro Dharma

Encuentra tu dharmaCuando reconocemos qué nos gusta y qué se nos da bien, creo que tenemos el deber moral de dedicarnos plenamente a ello y, además, asegurarnos que el producto de nuestras acciones fruto de dichos conocimientos o habilidades, tengan como fin último hacer el bien y servir a los demás.

Si todos hiciéramos eso, creo que viviríamos en un mundo en el que no haría falta ni leyes, ni policía, ni tan siquiera la actual economía concebida como tal.

Un mundo de abundancia absoluta que estaría más en armonía con la realidad universal, con la misma naturaleza, en la que cada planta o animal, por ejemplo, hace lo que hace, lo mejor que puede sin importarle que eso pueda tener una recompensa o no. La abeja recoge el polen, al volar de flor en flor, lo esparce fecundando otras flores… esa flor a su vez, cuando cae al suelo, sirve de alimento para otros seres, y así el ciclo de la vida nos demuestra esta armonía perfecta en la que todos somos interdependientes y nuestras acciones siempre influyen en los demás y en el entorno.

Ahora comprendo el dicho “cuando una mariposa bate sus aladas, al otro lado del mundo se forma un tornado”.

Por eso, si tomásemos conciencia de cuál es nuestro verdadero destino, qué es lo que queremos, sabemos y podemos hacer y nos dedicáramos a ello, sin importar los resultados, creo que comenzaríamos a encajar mejor en este planeta.

Quizás a lo que quiero referirme es a ser capaces de encontrar nuestro propio Dharma, palabra sánscrita que significa, «ley natural», «orden social», «conducta adecuada» o «virtud».

Claro, dejarlo todo y dedicarnos a lo que nos gusta puede no ser fácil -ni inmediato-, están las necesidades, los compromisos, las obligaciones, el que dirán, los miedos… pero nada nos impide al menos dedicar nuestros esfuerzos primero a conocer qué queremos y qué nos gusta -una de las mejores ayudas sin duda es la meditación– y segundo a hacer todo lo posible para dedicarnos a ello. Quien siembra recoge y si cada día vamos cultivando aunque sean 15 minutos de lo que creemos que podríamos ser o hacer, con el tiempo lo conseguiremos.

Coincido con lo que el Dalai Lama dice en su libro “En mis propias palabras” (*) y cuya lectura está despertando en mí muy buenas sensaciones, emociones y claridad mental:

Palabras del Dalai LamaYo creo que el propósito de la vida es ser feliz. Desde que nace, todo ser humano, independientemente de sus circunstancias sociales, educación o ideología, desea ser feliz y no desea sufrir… por tanto, es importante descubrir qué es aquello que puede aportarnos el mayor grado de felicidad…

He descubierto, a través de mi limitada experiencia personal, que el mayor grado de tranquilidad interior se obtiene desarrollando el amor y la compasión. Cuanto más nos importa la felicidad de los demás, mayor es nuestra propia sensación de bienestar. Cultivar un sentimiento afectuoso y cercano hacia los demás serena automáticamente la mente. Esto ayuda a disipar los miedos o inseguridades que podamos tener y nos da la fuerza necesaria para hacer frente a los obstáculos. Es la causa principal del éxito en la vida.

(*) DALAI LAMA, En mis propias palabras. Edición a cargo de Rajiv Mehrotra. ISBN 978-84-9908-015-4.

Dedicado a mis amigos y maestros Alexis, Julia y Mohini.

Gracias.

Todos los días sale el Sol

Hace tiempo que quería escribir un artículo titulado así y creo que hoy es un buen día para ello.

Una de las cosas que más me emocionan y motivan es algo tan sencillo como a la vez mágico… cada día sale el sol, aunque no nos demos cuenta de ello. De esto te das cuenta cuando coges un avión en día totalmente nublado como el de hoy y cuando el avión sobrepasa las nubes ves el sol brillando con todo su esplendor.

Si puedo me gusta sacar alguna fotografía desde la ventanilla del avión, algunas de ellas son muy inspiradoras, como estas que he sacado:

Todos los días sale el sol

El Teide y el sol por encima de las nubes

Amanecer por encima de las nubes en el Mediterráneo

El sol siempre brilla por encima de las nubes

Este concepto me motiva a seguir adelante, a tratar de ser optimista y positivo, a confiar en que por encima de la oscuridad hay luz y ese símil lo he decidido llevar a la práctica en el día a día con la gente que me rodea. Por ejemplo, hay personas con las que por un motivo u otro no conecto o con las que cuando estoy a su lado, me siento incómodo. Creo que yo mismo me centro en las nubes negras que tapan el esplendor que realmente tiene esa persona, por muy detestable que me resulte.

Ese ejercicio de tratar de vislumbrar la luz en la oscuridad de las personas, la belleza en la fealdad o en lo grosero, en la inmundicia y en la enfermedad me resulta de lo más enriquecedor y llena por completo mi ser. Cuando miro con el alma y el corazón en lugar de con la mente empiezo a “ver” y eso es muy grande. Comienzas a comprender por qué ciertas personas hacen lo que hacen y dejas de juzgarlas, criticarlas y hasta rechazarlas.

No es un ejercicio fácil, pero merece mucho la pena y los resultados son asombrosos.