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Aquel día decidí triunfar

“Y así, después de tanto esperar, un día como cualquier otro decidí triunfar.

Aquel día decidí triunfar...

Decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarlas. Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar la solución. Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis. Decidí ver cada noche como un misterio a resolver. Decidí ver cada día como una oportunidad para ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no era más que mis propias debilidades, y que en éstas se encuentra la única y mejor forma de superarme.

Aquel día dejé de temer perder y empecé a temer no ganar. Descubrí que yo no era el mejor y que quizá nunca lo fui. Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino estar siempre subiendo.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo lograr es el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento; el amor es una filosofía de vida.

Aquel día dejé de ser el reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar también el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas…

Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.

Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar.”

—Walt Disney

http://www.youtube.com/watch?v=okiX-qk-BRk

Encontrado en el Blog de Javier Malonda gracias a mi amiga Alba.

Luces, cámara… ¡ACCIÓN!

Actuar

¡Actúa... muévete!Un buen amigo compartió hace poco conmigo un pensamiento que me ha dado mucho que pensar en los últimos días: el poder de actuar, de la acción.

Es una idea acerca de la que creo no me he parado nunca a reflexionar pero que comparto y que creo que a veces aplico y que desde luego me gustaría tomar como hábito.

A mi me pasa frecuentemente que un problema o duda se instala en mi mente y comienzo a darle vueltas, a veces de forma incesante, y llega un momento en el que pienso y pienso en cual es la mejor opción, solución o camino a escoger.

A veces la solución no llega, y esto nos duele, y en mi caso en ocasiones te llega a paralizar. Quizás es la parálisis de la indecisión, del miedo o del temor a no actuar. Para vencer esta fuerza de inercia que nos deja estancados, a veces es bueno simplemente ACTUAR.

Entrar en acción, moverse, entrar, salir… como resume Raimon Samsó explicando en el libro «Las 7 Estrategias para sacar partido a los libros de autoayuda» del que es co-autor junto con Lorraine C. Ladish: Actúa, actúa, actúa.

Una vez entramos en acción, nos movemos, en ocasiones ocurre una cosa sorprendente: se despierta en nuestro interior algo que permite ayudarnos a encontrar la decisión que necesitábamos tomar. Otras veces el mismo movimiento genera nuevas alternativas, opciones, conocemos gente que nos ayuda o con la que podemos aprender y compartir nuestras inquietudes. O quizás, al decidir entrar en acción, nos decantamos directamente por un camino, que puede ser o no el correcto, pero desde luego es mejor que estar paralizado dándole vueltas a la cabeza.

Fotografía de jpo.ct.

Avanza un paso más cada día…

Encontrando el equilibrio¿Cuántas veces te ha pasado que llegas al final del día y te preguntas a ti mismo/a a dónde se fueron las horas? Te habías propuesto hacer varias cosas… y al final no hiciste lo que te proponías, las cosas se complican, surge algo importante con lo que no contabas… y cuando te quieres dar cuenta se ha acabado el día.

Sin embargo, otros días los vives de una forma activa e intensa, con la sensación de «tener el control» y estar haciendo lo que crees que debes hacer o lo que quieres hacer.

A mi me ha pasado hoy lo primero: quería hacer una serie de cosas sí o sí, y al final, son las casi las 3:00 y desde las 6 de la mañana del día anterior, no he parado, salvo unos minutos para comer. Ni he hecho lo que quería hacer, ni he conseguido lo que me proponía, eso sí, he «cumplido» con lo que tenía que hacer, entre otras cosas, un asunto familiar importante.

Esta es, desde mi punto de vista, la diferencia entre cumplir con tus obligaciones, con tus compromisos, con la gente a la que quieres… y conseguir avanzar en la consecución de tus sueños.

He conocido gente cuyo lema de vida es «Yo hago lo que tengo que hacer, no lo que quiero hacer«. Me parece una forma de ver la vida muy triste, resignada quizás, en la que, aparentemente no hay cabida para los sueños.

En el otro extremo, también conozco a personas cuya filosofía de vida es «siempre hago lo que me da la gana, porque uno tiene que hacer lo que quiere y lo que le gusta, opinen lo que opinen los demás«.

Hoy me doy cuenta de que, de nuevo, los extremos no son buenos. Ahora mismo estoy convencido de que hay que encontrar el equilibrio entre lo que uno quiere hacer y lo que uno debe hacer, y que, si tienes algún sueño o una meta en tu vida, esta no se va a conseguir haciendo siempre «lo que debes hacer», ni el hecho de hacer solamente «lo que quieras hacer» -si ello implica abandonar tus compromisos familiares y personales con gente realmente importante en tu vida-, te ayudará, a largo plazo, a alcanzar lo que deseas, pues ello supondría el sacrificio, de una cosa por la otra, lo que tampoco creo que sea bueno.

¿Cuál es entonces la solución? Pues muy sencillo: avanzar cada día un pasito en lo que te hayas propuesto. Ser constante, tenaz, paciente, y, aunque solamente sea media hora al día, dedícala a lo que quieres conseguir.

En mi caso, una de las cosas que me he propuesto es que en Cuentamealgobueno, el periódico digital participativo de buenas noticias sin ánimo de lucro en el que colaboro, publiquemos cada día una buena noticia. Quizás por primera vez, siento que puedo contribuir a hacer de este mundo un lugar mejor haciendo algo que me gusta y en lo que creo.

En días como hoy, en los que ni he tenido tiempo casi para comer, en situaciones normales, no tiene uno precisamente ganas de sentarse delante del ordenador y escribir algo bueno antes de irse a la cama, o de levantarse una hora antes para esta tarea… pero cuando lo haces por algo en lo que crees fielmente, es como si hubiera algo, externo a ti, pero a la vez muy interno, que te impulsa a hacerlo.

=)

Fotografía de ∗FranJa.

Vuelvo a ser vegetariano =)

Un hamburguesa vegetariana que puedes comer en Naturalis en Las PalmasPues eso, he decidido volver a ser vegetariano. Tengo la suerte de que desde pequeño me crié en una familia vegetariana y con el tiempo, no sé por qué motivo, dejé de serlo. Quizás por intentar encajar con determinadas personas o en determinados ambientes, por no llamar la atención o por simple economía, ya que un paquete de salchichas de cerdo cuesta muchísimo menos que cualquier producto preparado vegetariano.

He llegado a la conclusión de que uno tiene que ser como cree que tiene que ser, sin importarle lo que opinen los demás. Mantenerse fiel a los principios de uno mismo creo que es muy importante y para mí, no comer carne es importante. En realidad nunca me ha gustado y he comprobado que cuando llevo tiempo comiendo me pongo más tenso de lo normal, no agresivo pero desde luego no ayuda a controlar el estrés.

Quería compartirlo con todos hoy, para celebrarlo me tomé ese pedazo de hamburguesa vegetariana que puedes disfrutar en el pequeño restaurante «Naturalis» que está situado en pleno paseo de las Canteras de Las Palmas, en Gran Canaria. El restaurante abre solamente al mediodía y lo preparan todo con mucho cariño. Estaba exquisita por cierto, mucho más que cualquier hamburguesa del Mc Donald =)

Restaurante de comida sana Naturalis en Las Palmas